Orígenes

Aunque las hoyasde Baza y Guadix son muy fértiles, los núcleos de población buscaron más bien emplazamientos de tipo defensivo, en lo alto de los escarpes que limitan los valles y dominando los caminos es este el caso de la localidad de Castilléjar

El topónimo de "Castillejar", es seguramente de origen románico (de castillo), y haría referencia a una fortaleza de reducidas dimensiones , ubicada entre los ríos Galera y Guardal, aprovechándo la configración topográfica del terreno.

Esta fortaleza (castillejo) dataría de la época de la reconquista, que se llevó a cabo desde el municipio de Cazorla para conquistar la ciudad de Baza, gobernada en aquella época por el caudillo árabe Yahya AL-Nayar.

Así pues, la comarca de Huéscar fue reconquistada por los cristianos que tenía su base en Cazorla, junto con ellos iban los Dominicos, quienes tenía la misión de ir evangelizando a las gentes de esta comarca.

La Orden de los Dominicos, tenía su sede en la localidad de Huéscar y pertenecía al Obispado de Toledo.

Remontarse a los orígenes de la localidad, supone, no sólo considerar el núcleo principal, sino también los asentamientos de los anejos que se ubican en el término: Los Carriones, El Olivar, Los Isidros, La Sacristía, La Cabaña del Duende y La Dolosa. De los seis citados, prácticamente sólo los dos primeros subsisten hoy como tales. El resto, o bien han desaparecido, o casi se han despoblado

La Morería, es uno de los barrios de la localidad que dá al río, Este barrio está situado en lo alto de la colina a una altura de unos 20 ó 30 m. La colina está cortada, y forma una gran pared en la cuál se distinguen las series estratigráficas de sedimentos .Enclavadas en esta pared, se ven una serie de cuevás hechas a distintas alturas, son de muy dificil acceso, algunos ancianos afirman que tanto el acceso como la construcción de esas cuevas, resulta casi imposible por la evidente dificultad que la conformación de esta pared ofrece. A cerca de la existencia de estas cuevas, existen dos posturas; una de ellas deduce que fueron los moriscos los que las construyeron para defenderse y refugiarse de los cristianos en tiempos de la reconquista, de ahí el nombre de "Morería".La otra hipótesis afirma que los hombres primitivos hacían y utilizaban estas cuevas para acechar a los animales que iban al río a beber agua, puesto que es un buen punto estratégico para la caza.

El origen próximo del núcleo urbano actual, posiblemente sea, de la época de la reconquista y por razones eminentemente defensivas.

Posteriormente, y con motivo de la expulsión de los moriscos, toda la zona £ue repoblada de gentes venidas del Norte de la Península: Vascongadas, Navarra, y Aragón (son frecuentes los apellidos de este origen: Abellán, Uribe, Vegara, Ibar, Navarro, etc.).

Así mismo, en los libros antiguos de la Parroquia, se registran en 1600, individuos procedentes de Guadix, Cazorla, Teruel, Guadalajara, etc.

En cuanto al tipo de vivienda, inicialmente, y por mucho tiempo, la forma de habitaci6n casi exclusiva, la constituirían las "cuevas". Con el transcurso del tiempo irían apareciendo algunas edificaciones que comformarían el núcleo tal y como se nos presenta en la actualidad. De ello dán fe los datos que se recogen en el diccionario de Madoz (1846) para el municipio de Castilléjar.

".. que se halla situada en una pequefia colina a 300 pasos de los ríos Guardal y Galera... tiene únicamente doce casa antiguas de mala construcci6n, pues las demás son cuevas una pequeña plaza, calles irregulares, incómodas, que en su mayoría son cuestas. El terreno es quebrado y en su mayor parte flojo, aunque hay cañadas de buena Vega, con riego.Está poblado de monte bajo y atochas en la parte erial. Los ríos Guardal y Galera, de bastante agua y curso perenne, facilitan el riego de la extensa vega por medio de acequias."

En otro lugar del diccionario de Madoz, se menciona la existencia de cuevas diseminadas y cortijadas (Santa Catalina, San José y El Cura, este último perteneciente hoy día al municipio de Galera.)

En el Diccionario Geográfico de España (1956), se recoge que:
La propiedad de los terrenos está repartida, habiendo colonos y aparcelarios, cuenta con una poblaci6n entonces de 3862 habitantes, de los que 2223 viven en Ia cabeza del municipio diferenciándose 500 labradores, 400 jornaleros, 45 comerciantes e industriales y 16 funcionarios, lo que dá una idea de la vinculación al medio agrario de este pueblo".

El censo de edificaciones que incluye este diccionario para el núcleo principal da una cifra de 87 edificaciones destinadas a vivienda, y a otros usos, y 430 cuevas en compacto. Las cuadras y pajares se ubican en las cuevas.

Se trata de un yacimiento monográfico de la cultura Argárica, que también se estableció en nuestra comarca y esto por varios motivos:

La cercanIa al teritorio de su origen (Almería), la presencia de ríos con su doble utilización como caminos naturales y aportadores de la indispensable agua, y la posibilidad de practicar convenientemente la agricultura y la ganadería.

 Para establecer el poblado, los pioneros tuvieron la necesidad de adaptar el terreno, a base de aterrazar las fuertes pendientes que presenta el yacimiento. De esta manera conseguían unos espacios planos -mínimos en mayor parte de las ocasiones- sobre los cuales levantan las cabañas.

La actividad agroganadera del poblado ha dejado múltiples restos materiales de todo tipo tales como elementos de hoz -en sílex casi exclusivamente- molinos, semillas dc cereales principalmente... lo que nos presenta un mundo perfectamente sintonizado con el entorno natural.

Todo ello dentro del período cultural más destacado de esta cultura almeriense, de la misma manera, que el resto de los yacimientos de estas características que conocemos en la comarca.

Urbanísticamente, hay un desarrollo destacado que va desde la simple choza construida exclusivamente de ramajes hasta la vivienda levantada con muros de mampostería. En el interior de éstas se ha podido recuperar otro reflejo más de la actividad agraria, a juzgar por los abundantes molinos presentes en estos espacios domésticos.

Es muy frecuente excavar hoyos de postes; en el interior de las cabañas, que sirvieron de sustentación a la techumbre, constituida por un entramado de ramajes, juncos, carrizos, etc, posteriormente impermeabilizados por sucesivas capas de barro.

Ha sido posible, así mismo, observar que en ciertas viviendas hay separaciones  del  espacio,  al  comprobar  la  existencia  de  tabiques  de características muy parecidas a las cubiertas que coronaban estos recintos.

Por lo que se refiere a su planta,se desprende que no se ajustaban a ningún patrón urbanístico, sino que ésta suele ser irregular, aunque tiende a adoptar la forma rectangular, dentro de una superficie que escasamente supera en el mejor de los casos los 6 ó 7 metros cuadrados.

Tal vez los ritos funerarios son los que mejor se conocen y los que más nos llaman la atención.
El tipo de enterramiento que se practica en el Argar y, por tanto, también en 'La Balunca", es el de covacha lateral tras haber excavado una fosa.

Una vez producida la defunción, se practicaba una fosa de alrededor de un metro de diámetro y otro tanto de profundidad, bien en el interior de la cabañia, o bien en el exterior, pero muy cercana a ella. En este período cultural no existen los cementerios necrópolis como espacios aparte, exclusivamente reservados a enterrar a los muertos. Estos se depositan en cubículos, ubicados en el mismo solar ocupado por las viviendas.

Tras alcanzar la profundidad deseada, se excavaba un nicho en una de las paredes del pozo, en donde era alojado el cadáver. Dependiendo del poder económico de su familia, así era la riqueza del ajuar que le acompañaba. Normalmente éste está constituido por cerámicas expresamente facturadas para este menester -entre ellas la famosa copa argárica-, objetos de uso personal como collares, pendientes, anillos... y herramientas o armas como punzones, cuchillos, hachas, todos ellos de bronce.

Lamenteablemente en el caso de 'La Balunca", han sido muy pocas las sepulturas intactas que se han podido recuperar tras el severo saqueo al que ha sido sometido durante décadas.

No obstante, ha sido posible recuperar algunas de ellas y comprobar que los esqueletos allí alojados presentan la típica posición fetal que los caracteriza.

Otros indicios de la actividad diaria de aquellos poblados pueden ser los restos de pleita en esparto, idéntica a la que aún ejecutan nuestros campesinos; las pesas de telar, que demuestran una actividad textil indudable la cerámica, que presenta la tipología propia de esta fase del esplendor de la cultura argárica.

En 1513, se establecen los límites de los términos de Huéscar, Orce, Galera y.Castillejar que eran los mismos que existían en tiempos de moros y estos límites son los que existen en la actualidad. De aquí queda despejada la duda de que el anejo del Cortijo del Cura pertenecía antaño a Castilléjar y que había sido vendido por un Alcalde de esta villa a Galera. El establecimiento de estos límites se hizo en presencia del señor don Luis de Viamonte, Condestable de Navarra, Conde de estos términos.

En 1522 se firmó una carta escritura entre los vecinos de esta Villa y el señor don Fadrique de Toledo, Duque de Alba en la cual los vecinos de esta villa tenían que pagar al duque cada año trescientas sesenta fanegas de trigo y cebada por la utilización de la tierra y frutos de este municipio.

En 1741 el Cortijo del Felín, el de Santa Catalina, el de Cerrea, el de Fuente Amarga la Alta y La Fuente del Cuco ya estaban construidos y en el municipio ya existía un mesón y un molino, que eran de la Duquesa de Alba. Dicho molino es el mismo que hoy en día se conoce como Molino del Duque.

En 1748, se hizo un censo de los vecinos y animales de esta villa, que era el siguiente:

Vecinos       328
Simientes      1.068
 Burras  120
 Mulas  19
 Vacas  203
 Yeguas  3
 Potros  1
 Ovejas y cabras  901
 Cerdos  109

A partir de estos años fue cuando Castilléjar comenzó a aumentar su población y bienes.

En 1764, se reformó el Pósito de esta Villa <Casa de la Tercia>, por estar en un estado de ruina y se pidió ayuda al Corregidor de Guadix, que en principio prometió hacer una obra de gran magnitud con asesoramiento del arquitecto que construyó la Catedral de Guadix. Pero al haber escasez de fondos públicos no se pudo llevar a cabo dicha obra y el Pósito se reparó con una cantidad muy pequeña.

En 1786, se recibió la visita de don Miguel Jiménez Torres, Excmo. del Juzgado de máxima de la ciudad de Vera para ver los montes y plantíos de esta villa y se creó en Castilléjar una delegación de montes y la creación del primer guarda forestal.

En 1788, para preservar los búhos, zorras y ganado lanar se hizo la primera batida de lobos en esta villa y comarca por los vecinos de la misma, recibiendo una recompensa por cada lobo matado de cuatro reales.

En 1797, se hizo otro censo de población y de animales que era el siguiente:

Vecinos                          658
Simientes      2.283 fanegas
Mulas        50
Vacas       122
Burras       278
Cerdos       166
Ovejas y cabras      2.693

Si comparamos este censo con el de 1748, se puede apreciar que la población se ha multiplicado, y con respecto a las cabezas de ganado se aprecia claramente la triplicación de los ganados lanar y la disminución a la mitad del ganado vacuno. Esto puede ser debido a que en esta época hubiese un cambio climático de húmedo a seco.

En 1830, se hizo un censo de las personas y calles que había en esta villa que era el siguiente:

Calle Alcudia 57 personas
Calle Real (C/ Huéscar) 149
Calle Saliente 62
Calle del Medio (C/. Mayor) 61
Calle de la Iglesia 34
Barranco 45
Eras Altas 111
Collado 285
Cortijos 160

En 1836, se llevó a cabo en esta villa la desamortización de las tierras de la Iglesia y que en este momento la Iglesia tenía 140 fanegas, considerados como los mejores terrenos y fincas de esta Villa, ya que la mayoría eran de regadío.

En 1848, se ordena la construcción de una acequia para regar diferentes trozos de secano, esta acequia comenzará en la Cueva de la Monja por labor de Pedro López y llega hasta la Cañada del Taral; a esta acequia se le conoce con el nombre de Riego Nuevo.

El día tres de Abril de 1872, en conformidad a lo que determina el Artículo 73 y siguientes de la Ley Municipal, queda dividido este término en tres distritos o cuarteles, que corresponden al número de Alcaldes:

El primer Alcalde ejerció jurisdicción en Los Carriones, desde la Ventica al río Cuardal, o sea hasta la Balunca, Barrio del Cenete, Barrio de San Marcos y Santo Domingo con la Cuesta Peña.

El segundo desde la Balunca, Santa Catalina, Campo del Rey, Eelines, Cerro del Cubo, Cortijillos, Sacristía, Molinos, La Cañada del Taral y los Barrios de la Cuesta del Médico, Calle San Marcos al Barrio de la Gonzala, Barrio del Alamo a lindar con el Barrio del Cenete.

El tercero el resto de la población, es decir, Cerrea, El Baico, Vecinos de la Era la Horca, Barrio Mayor hasta llegar al Barrio de la Gonzala.

Estos datos han sido obtenidos del Archivo Municipal.

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